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LAS SIETE PUNTAS QUE SE HICIERON CIUDAD | QUINTA ENTREGA

La costa correntina, de aquella gran barranca a su icónica postal ribereña

La punta Arazaty es el único espacio que tuvo actividad incluso desde antes del arribo español hasta ahora. El tren, el regimiento, la cárcel y el puente fueron algunas de las transformaciones que se dieron en más de cuatro siglos. 

Cambios. Vista de la punta Arazaty, en 1977, cuando seguían en pie los galpones de una empresa de productos alimenticios. Crédito: Gentileza

La costanera, y especialmente la punta Arazaty, es la zona más icónica que tiene la ciudad, tanto en el ámbito arquitectónico como social, ya que supo con el tiempo convertirse en el epicentro de gran parte de las actividades. Pero esto no es una cualidad nueva, sino que viene desde incluso antes de la fundación y se fue forjando con el correr de las décadas, a medida de que se dieron varios cambios trascendentales con la instalación de edificios claves para el funcionamiento urbano de la capital. 

Cuentan los relatos que hace más de cuatro siglos, allí había una aldea en la que vivían los habitantes originarios. La Arazaty era una gran barranca llena de árboles de guayaba cuando llegaron las embarcaciones con la comitiva española que terminó fundando la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. Poco después, en esa misma zona se produjo el evento conocido como el "milagro de la cruz", y allí se instaló también el primer fuerte español, que no era más que un rancho para protegerse de los aborígenes que tenían actitudes hostiles. 

Luego de un tiempo, el núcleo de la ciudad se mudó alrededor de la actual plaza 25 de Mayo, pero esa zona costera siguió teniendo trascendencia. Esto se dio con más fuerza hacia finales de 1800, cuando se construye allí una estación de tren que se mantuvo por varias décadas y de la quedan varios registros fotográficos. Por ahí pasaba el ferrocarril que unía Buenos Aires con Misiones, y las vías recorrían diversos sectores de la ciudad hasta llegar a la actual terminal de ómnibus, para luego seguir camino. 

 

"Así como la Cruz de los Milagros y la 
Virgen de Itatí son los principales íconos religiosos, el puente es la imagen civil más importante del correntino"

ENRIQUE DENIRI
HISTORIADOR

 

Como suele suceder en estos casos, la llegada del ferrocarril generó la formación de un humilde asentamiento. Podían verse allí un puñado de ranchos en los que vivían familias que sustentaban su economía a partir de la llegada y salida de pasajeros en esa estación. 

Poco tiempo después se dieron dos nuevos cambios importantes con la construcción de edificios que todavía se mantienen en pie. En el inicio del siglo XX se instaló el Regimiento de Infantería Nº 9, cuando esa zona de la ciudad era más que periférica. Pero antes, en 1887, se había comenzado a edificar la Unidad Penal 1, que funcionó hasta hace apenas unos meses. 

Justamente, la instalación de estos dos edificios en esa zona de la ciudad respondía a que se trataba de un sector alejado de la vida social, las viviendas y los edificios públicos que se habían empezado a levantar ya por esos años.

Costanera

La costanera, convertida hace mucho tiempo en el paisaje más emblemático de la ciudad, comenzó a construirse en la década de 1930. Los trabajos llevaron cerca de dos décadas y la obra representó una verdadera revolución. La defensa y la avenida llegaron para cambiar no solo la fisonomía de la ciudad y la vida social de Corrientes, sino también a convertirse en la imagen más representativa de la capital. 

Si bien los tradicionales paseos se volvieron habituales algunos años después, ya desde mediados del siglo XX la ribera capitalina tuvo otro semblante. Aunque la obra fue pensada como una defensa del río y no con fines turísticos o recreativos, ese espacio ganó terreno rápidamente de la mano del crecimiento urbano que justamente se aceleró desde esa misma época. 

En primer término, se construyó desde la punta San Sebastián hasta el cruce con calle Entre Ríos, para luego completar el tramo completo desde el puerto hasta el cruce con la avenida 3 de Abril. 

Esto significó, más allá de cuestiones estéticas, un importante avance en cuanto al transporte, con una traza para nada azarosa. De esta manera, se logró conectar el puerto con la estación de tren, una unión clave para el traslado de mercaderías que llegaban y salían de la ciudad. 

Estación. El tren, que unía Misiones con Buenos Aires, tenía una de sus estaciones en la Arazaty. Crédito: Gentileza

En 1973 se dio una nueva transformación, quizás la más importante y representativa de la zona costera. El 10 de mayo de ese año se habilitó formalmente el puente General Belgrano, que une Corrientes con el Chaco. Esto no solo representó un cambio de paradigma en cuanto al transporte y la economía, sino que  -quizás sin notarlo en ese momento- la ciudad daba a luz a su imagen más importante, que se convirtió en postal. 

Centro de millones de fotos, la conjunción del puente con los lapachos en flor son, hasta hoy, el paisaje más elegido al momento de mostrar la belleza capitalina y su cara más admirada: la que mira al río.  El historiador Enrique Deniri opina al respecto que "así como la Cruz de los Milagros y la Virgen de Itatí son los principales íconos religiosos, el puente es la imagen civil más importante del correntino".

Hace apenas 14 años se dio el último gran cambio, con la inauguración de la costanera sur Juan Pablo II, que extendió el paseo costero y dio un acceso diferente a las playas de la ciudad, uno de sus principales atractivos turísticos. 

Así, la Arazaty es el único lugar que tuvo actividad desde el nacimiento mismo de la ciudad, e incluso desde antes. Desde aquel guayabal hasta el puente  y la costanera sur, ese sector de la ciudad supo transformarse hasta convertirse en el lugar más reconocido y retratado.

La costanera en general, hoy en obras, sigue siendo el espacio más elegido para el paseo, la pesca y muchas otras actividades. Incluida desde hace más de medio siglo al entramado urbano, la ciudad sigue mirando al río como hace 434 años, pero ahora con otro rostro.