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DISCUSIÓN PENDIENTE

El cambio urbano obliga al replanteo de las trazas de colectivos en la ciudad

A pesar de algunos ajustes, sigue siendo insuficiente la oferta de transporte de pasajeros para sitios como el Centro Administrativo y barrios como el Pirayuí, Esperanza, Doctor Montaña y Progreso.

Crédito: Sergio Galarza

La ciudad experimenta un constante proceso de crecimiento y transformación, con la construcción de viviendas, nuevos barrios y también asentamientos que se formaron y afianzaron con cientos de familias. Además, en el plano administrativo también se avanza con una tendencia a la descentralización que apunta a aliviar medianamente el cargado y conflictivo tránsito en la zona del centro. Estos nuevos escenarios -que son dinámicos- muchas veces no van de la mano con algunos servicios como el de transporte, quedando algunos sitios que pueden considerarse como puntos grises en la cobertura, y que generan serias dificultades a los usuarios.

Justamente con respecto a esta situación ingresó ahora un proyecto al Concejo Deliberante capitalino que plantea la necesidad de implementar un nuevo ramal de colectivos que tenga cabecera en la zona del puerto y llegue hasta el nuevo edificio del Centro Administrativo que se encuentra en el barrio San Benito, incluyendo también a la costanera General San Martín. De esta manera, se busca avanzar en lo que es la inclusión de la nueva infraestructura edilicia del Estado provincial en los recorridos de los colectivos urbanos. 

Si bien es cierto que tras la apertura del Centro Administrativo se ajustaron algunos recorridos, son solo algunas las líneas que pasan por donde actualmente funciona el Banco de Corrientes y el Instituto de Previsión Social (IPS), a la espera además de la mudanza de otras dependencias como el Ioscor y Catastro. 

El puerto es, además, la zona de mayor convergencia de ramales, ya que allí tienen como destino la gran mayoría de las líneas de transporte urbano capitalino que llegan desde los diferentes barrios, por lo que un recorrido de allí hasta el barrio San Benito sería de suma utilidad para las personas que deben acercarse a hacer diferentes trámites. 

Barrios

Si bien el entramado del transporte llega a prácticamente todos los rincones de la ciudad, existen todavía algunos sectores con complicaciones, ya sea por la falta total de un ramal propio o bien por contar con una sola alternativa, muchas veces con una frecuencia limitada.

Este es el caso de las 550 Viviendas del Pirayuí, que (como contó República de Corrientes en su edición de ayer) presenta serias dificultades, lo que motivó a los mismos vecinos a buscar una solución. Por ahora, una definición está sujeta a la decisión del Municipio o del Concejo, que debería aprobar el ingreso de los colectivos que vienen de Riachuelo o bien la implementación de un servicio de emergencia. 

Esperanza, Laguna Brava y Doctor Montaña son otros barrios que, con sus particularidades, tienen dificultades con la frecuencia y también con el estado de las unidades, que muchas veces deben salir de circulación por problemas mecánicos, alargando aún más la espera.

Desde estos sectores ya surgieron reclamos en varias oportunidades, pero solo se dieron, en algunos casos, mejoras temporarias que no lograron sostenerse. 

Ramales

Otra situación particular es la del barrio Progreso, una populosa zona de la capital que no cuenta con un ramal propio. Los usuarios deben caminar varias cuadras hasta las Mil Viviendas o bien salir a la avenida Maipú. Lo que solicitan es una extensión del recorrido de alguno de los ramales, algo que el Municipio y la empresa ERSA lograron hacer en Punta Taitalo, cerca del Molina Punta. 

Santa Catalina, uno de los barrios más nuevos que tiene la ciudad, fue un sector que atravesó también problemas en la primera etapa. Fueron al menos algunas semanas tras la entrega de las viviendas del Procrear que los vecinos de esa zona debieron esperar hasta que finalmente se puso en marcha el servicio urbano con las unidades de Turismo Miramar.

Pero, además de las viviendas formales, el área urbana de la ciudad se expande también con la conformación de nuevos asentamientos que, más allá de la legalidad, representan un incremento real en la demanda. Esto se hace notorio en varios puntos, sobre todo en el Pirayuí, uno de los sectores con más terrenos ocupados de manera irregular de la capital en los últimos años, y donde más dificultades se dan también con el servicio de transporte público. 

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