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ENCRUCIJADAS DEL SIGLO XX

Un año de Encrucijadas. ¿Por qué conocer los sucesos del siglo XX?

Crédito: Gentileza

En primer lugar, es una gran alegría para mí conmemorar un año de publicaciones de esta columna. Un agradecimiento para todo el equipo que hace República de Corrientes, especialmente a su jefe de Redacción, Raúl Mendoza. Los lectores y las lectoras se preguntarán por qué hacer una columna para divulgar ideas, acontecimientos y personajes del siglo pasado. Quizás mi interés nació a principios de los 80, cuando en mi adolescencia mi abuela Lala y mi padre Roberto me compraban la serie de fascículos Los hechos políticos del siglo XX, publicada por una editorial española de excelente calidad de aquella época. Esa curiosidad histórica nació así y me acompañó toda la vida; hasta que, en 2020, una de las cosas positivas que saqué de la pandemia fue hacer un curso de posgrado de Historia del Siglo XX en la Flacso. Allí surgió el embrión de este proyecto que cumple un año mañana 2 de julio.

Pero vayamos a lo que nos ocupa. 

El siglo XX fue el período en que la historia se aceleró como nunca por los enormes cambios que ocurrieron en distintos órdenes: políticos, económicos, sociales y tecnológicos. Las dos guerras mundiales fueron las mayores hecatombes bélicas registradas hasta allí. Las grandes batallas, bombardeos, matanzas y genocidios ocurridos en su mayor parte en Europa y Asia se llevaron en forma atroz la vida de más de 100 millones de personas, un número inconmensurable, casi imposible de dimensionar. Hoy serían la población total de la Argentina y Colombia sumadas. Al mismo tiempo, dos famosas revoluciones sociales impactaron en el escenario político mundial. Una, la bolchevique de 1917, que derribó al imperio de los zares y cambió el mundo hasta la actualidad. La otra, la revolución mexicana, que impactó sobre todo en la región latinoamericana y con el tiempo dio paso a la hegemonía del PRI en el país más poblado de habla hispana. 

El final de la II Guerra Mundial tuvo como consecuencia varias cuestiones inéditas. La división de Europa en dos bloques, cuyo símbolo de la partición fue la capital del III Reich, Berlín, dividida también en dos sectores, como centro neurálgico de un mundo que se sumergió casi sin darse cuenta en la Guerra Fría. El proceso de descolonización que había comenzado tímidamente al finalizar la Gran Guerra en 1918 se aceleró después de 1945 con el agotamiento de los grandes imperios europeos con posesiones de ultramar: Gran Bretaña, Francia, Países Bajos y Portugal, principalmente. Desde los años 50 y hasta principios de los 70, surgieron gran cantidad de países nuevos en África, Asia y Oceanía. Este proceso no estuvo exento de conflictos, algunos de los cuales se extienden hasta la actualidad. El segundo período que alumbró gran cantidad de jóvenes naciones comenzó en los años 90 con la disolución de Yugoslavia y la desaparición de la Unión Soviética. 

El pensador argentino de la comunicación Eduardo Vizer sostiene en un libro de 2006 que "desde la perspectiva de la ciencia y la tecnología, el siglo XX ha producido tres enormes revoluciones en apenas medio siglo: primero la tecnología nuclear (liberación y producción ilimitada de energía). Luego, las tecnologías de la comunicación y la información (producción y circulación instantánea de información y de conocimiento) y, finalmente, la tecnología biológica como producción y transformación de procesos biológicos". (1)  Estos procesos generaron enormes consecuencias para la vida, que impactaron mundialmente, sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. 

La era nuclear se inició trágicamente en 1945 con las bombas de Hiroshima y Nagasaki, que marcaron la derrota del Japón. No obstante, el dominio de la energía del átomo, con sus características particulares, incorporó a su vez nuevos adelantos pacíficos, por ejemplo: la producción limpia de electricidad, avances notables en medicina, el transporte y otros campos tecnológicos. El uso inadecuado o la falta de seguridad provocaron accidentes que liberaron radiación a la atmósfera, como el de la central de Chernobyl en 1986, en lo que hoy es Ucrania. Pero el uso militar de esta tecnología dotó a las grandes potencias de un sinnúmero de armas de destrucción masiva que mantuvieron en varias ocasiones al mundo al borde de la destrucción, debido al paraguas nuclear que sostienen EE. UU., Rusia (antes, la URSS), Gran Bretaña, Francia, China, Israel, Pakistán, India y Corea del Norte. 

La revolución de las tecnologías de la comunicación en el siglo XX fue uno de los procesos mas vertiginosos de la historia de la modernidad. En 1900, los dispositivos más avanzados eran el telégrafo (1834), el teléfono (1876) y el cine (1895), que daba sus primeros pasos. Cien años después, en el 2000 nos maravillamos con los avances de la Internet. En el medio, el mundo se volvió una aldea global, como señaló el investigador canadiense M. McLuhan.

Primero llegaron la radio, la televisión y los satélites de comunicaciones. Desde 1950 se aceleraron los avances en la informática, que generaron con el tiempo un ecosistema digital, donde todos los procesos de comunicación fueron convergiendo hacia un mismo dispositivo. Primero las computadoras y hacia el fin de siglo llegaron los primeros teléfonos inteligentes móviles que revolucionaron la forma de comunicarnos e informarnos. 

La revolución de la biotecnología tiene luces y sombras. La medicina tuvo avances asombrosos. En 1928, Fleming descubrió la penicilina como el primer antibiótico y cambió el campo de la salud para siempre. Los avances en el control de enfermedades fueron increíbles y la esperanza de vida en los países desarrollados, pero también en los en vías de desarrollo, creció a niveles nunca registrados. 

La invención de los dispositivos anticonceptivos generó una revolución sexual -sobre todo en los países occidentales- que ni siquiera la aparición del sida a mediados de los 80 pudo atenuar. Hacia finales de siglo se vislumbraban los avances que llevarían a la decodificación del genoma humano con todo lo que ello implicaría hacia el futuro. El manejo de la biotecnología presentó, además, algunos dilemas éticos que aún hoy están en discusión, como por ejemplo la clonación de especies. En fin, el siglo XX tiene aún miles de historias por conocer y descubrir, la semana que viene lo seguiremos haciendo. n

(1) Vizer, Eduardo. (2006). La trama (in)visible de la vida social. Comunicación, sentido y realidad. Buenos Aires, La Crujía Ediciones

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