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MÁS DE TRES AÑOS EN ALERTA

Sin perspectivas de repunte, el Paraná alcanzó su marca más baja desde marzo

El río marcó ayer 1,23 metros luego de bajar casi 10 centímetros en un día. Las previsiones más optimistas aseguran que esta situación extrema se mantendrá al menos hasta octubre por las escasas lluvias en las zonas de influencia. 

Crédito: Sergio Galarza

La bajante del río Paraná lleva ya más de tres años y las perspectivas -después de tanto tiempo- siguen siendo desalentadoras. Si bien hubo algunos repuntes que llegaron incluso a un caudal de normalidad, se dieron por un escaso periodo de tiempo y se debieron a factores momentáneos.

Ahora, la situación vuelve a ser de una extrema preocupación no solo por el tiempo que lleva ya la bajante extrema, sino también porque el río vuelve a ubicarse en los niveles más bajos de los últimos tiempos. De acuerdo con el registro oficial de la Prefectura Naval Argentina, el Paraná estuvo ayer en 1,23 metros, bajando casi 10 centímetros en un solo día. Esta marca es -además- una de las menores desde el comienzo del año. 

Según los datos, a mediados de marzo fue la última vez que el río estuvo tan cerca de la medida de un metro en la costa de Corrientes capital. 

Previsiones de repunte hubo ya varias en diferentes momentos desde 2019 hasta ahora, pero nunca llegaron a concretarse de manera sostenida. Es por eso que las condiciones actuales resultan aún más alarmantes porque el panorama en el mediano y largo plazo no parece positivo. 

El último estudio realizado por el Instituto Nacional del Agua (INA) expresa que al menos hasta octubre continuarán estas condiciones, y son más cautos al momento de hablar de un plazo de recuperación. La normalización del Paraná, de acuerdo a los ciclos medianamente habituales, ya debería haber comenzado y sin embargo la bajante no solo se mantiene sino que se agrava. 

Lluvias

El principal factor es la escasez de lluvias, no solo en territorio argentino, sino también en Brasil que es la zona de influencia más importante que tiene el río. Con precipitaciones por debajo de lo normal en estos sectores, se diluyen las expectativas de que el caudal vuelva a crecer al menos un poco, aunque sin alcanzar el promedio. 

Para tener una referencia, el nivel debería estar actualmente por encima de los 4 metros, por lo que la marca actual del Paraná es de alrededor de un 75 % menos. 

La única salida es que crezcan las lluvias, condición que por ahora no está en el horizonte. Por eso, los estudios son ahora menos alentadores y solo los más optimistas mencionan a noviembre como el mes en el que podría comenzar un proceso de recuperación del caudal, aunque lejos está esto de ser una certeza. 

Mientras tanto, siguen dándose complicaciones con la navegabilidad y con las tomas de agua para la potabilización, por lo que las empresas a cargo de este servicio monitorean constantemente la situación y debieron ajustar las bombas ya en varias oportunidades.

El otro motivo de preocupación es la fauna íctica, que desde hace unos cuatro años no puede tener un desove en condiciones óptimas. Esto hace que varias especies -la mayoría- se encuentren en serio riesgo, motivo por el que, al menos en Corrientes, la veda es también evaluada de manera periódica para tratar de morigerar los efectos adversos en los cardúmenes. 

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