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GOBERNADOR VIRASORO

Reciclado: cooperativistas buscan recuperarse de los daños del fuego

Un día antes de vender lo que habían recolectado en 3 meses, un incendio consumió no solo los residuos, sino también maquinaria, el galpón y múltiples objetos. Con el apoyo del Municipio, vecinos, comercios e instituciones, trabajan a diario para resurgir.

Crédito: Gentileza

Resiliencia está conformada por 11 letras. Ese también es el número de la cantidad de integrantes activos de la cooperativa Itá Berá, de Virasoro, que se dedica a la recuperación de elementos inorgánicos reciclables que después comercializan. Pero lo que une a esa palabra con el trabajo diario de 9 mujeres y 2 hombres no es un número, sino esa capacidad de superar la adversidad y continuar. Por estos días, con el apoyo municipal y donaciones de los lugareños, confían en que la entidad podrá contribuir con el cuidado de la casa común y esto les permitirá generar recursos para el sustento de sus familias.

En 2012 dieron los primeros pasos. Concientizar a los habitantes sobre la importancia de separar los residuos para que la mayor cantidad de estos puedan ser reciclados y se conviertan a su vez en generadoras de fuentes genuinas de trabajo formaban parte de las metas centrales de la entidad. Pero con el paso del tiempo surgieron una serie de inconvenientes que casi llevaron a la quiebra a la cooperativa. 

Sin embargo, retomaron su impulso el 21 de diciembre de 2019 con la conformación de un nuevo consejo directivo y un renovado grupo de cooperativas. Recuperarse no fue sencillo.

Eran diversas las cuentas que saldar y los problemas a resolver. Pero con el trabajo diario, el apoyo municipal y el aporte de los lugareños, lograron salir adelante.

Trabajaban en un predio -más precisamente bajo un tinglado- emplazado en el predio donde se halla el relleno sanitario de la localidad. Allí, separaban residuos inorgánicos que el Municipio junta a través de su programa de recolección diferenciada. Luego, armaban los fardos para comercializar los diferentes productos: botellas de plásticos, cartones, latas, etc.

Las condiciones no eran óptimas, pero los cooperativistas estaban dispuestos a salir adelante.

Sin embargo, surgió otro inconveniente: la Comuna sufrió la pérdida de una maquinaria con la que ayudaba a los cooperativistas a mantener el predio organizado de tal forma que los camiones pudieran ingresar a retirar los residuos para su correspondiente comercialización.

El Municipio logró solucionar esta situación. Y como habían transcurrido 3 meses sin que pudieran vender, habían acumulado una cantidad considerable de fardos de cartones, botellas, latas, etc. Pese a las adversidades, los cooperativistas tenían la posibilidad de volver a tener ingresos. Y fue así que acordaron una nueva comercialización. Para ese entonces, ya habían comenzado a transcurrir las primeras jornadas de octubre de 2021.

Devastados

Pero un día antes que se concretara esa venta, sucedió algo que los devastó: un incendio. Esa mañana estaban trabajando cuando le avisaron a la presidenta de la cooperativa, Natalia Verón, que había llamas en una plantación de yerba cercana a su tinglado. Las llamas fueron controladas por quienes integran la entidad. El peligro parecía haber pasado, pero no fue así.

A la tarde, les avisaron que había otro foco, pero esta vez en lo que era el patio del lugar de acopio. Acudieron al lugar los bomberos y el área de Defensa Civil. "Como yo estaba trabajado en el área urbana, me dijeron que me quedara tranquila, que apagaron todo. Solo debía pasar después a evaluar los daños", recordó Verón en diálogo con República de Corrientes.

Sin embargo, cuando llegó al predio, alrededor de las 18, las llamas estaban devorando todo el esfuerzo de la cooperativa. Natalia y un compañero de trabajo intentaron sofocarlas, pero no podían solos. Cuando lograron conseguir ayuda, ya no se podía hacer nada: perdieron los elementos recolectados durante 3 meses, maquinaria, el tinglado, herramientas y otros elementos. 

Eso los devastó. Llegaron a pensar que no podrían recuperarse. No obstante, además de repararles dos prensas dañadas en el incendio, el Municipio les cedió un nuevo lugar en el área urbana. Desde allí, dos veces por semana las cooperativistas van a un barrio determinado y limpian los espacios públicos y así logran recuperar residuos inorgánicos. A su vez, cada viernes la Comuna les provee de cartones que recolectan y "los sábados disponemos de una camioneta que nos presta un señor. Entonces, coordinamos con los vecinos y comerciantes para trasladar aquellos residuos (cartones, latas, plásticos, etc) que son más pesados", comentó Verón y remarcó que así, con el apoyo que reciben y el esfuerzo diario, tratan que la cooperativa Itá Berá siga contribuyendo al cuidado de la casa común y a la generación de fuentes de trabajo.