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ENCRUCIJADAS DEL SIGLO XX

La caída de Saigón: un final para la larga agonía de Vietnam del Sur

Crédito: Gentileza

El sudeste de Asia es una región singular debido a que posee una rica diversidad étnica, lingüística y cultural al estar situada entre los dos países más poblados de la Tierra: China e India. En aquella zona, el único país que comparte las costas del mar de China meridional con el gigante asiático es la República de Vietnam. Promediando el siglo XIX, Francia colonizó la región de Indochina, imponiéndose sobre las disputas de reyes y señores de la guerra que aún la gobernaban con un sistema casi feudal de varios siglos de existencia, tributario de los poderosos vecinos chinos. 

El largo periodo de dominio francés impulsó la occidentalización del país y la apropiación de los grandes recursos naturales que poseía. La ciudad de Saigón, en el sur, se transformó en la capital de Indochina. Allí se construyeron obras de infraestructura que le dieron un perfil moderno. Hasta la II Guerra Mundial, el gobierno colonial no pasó grandes sobresaltos, a pesar del enorme esfuerzo francés durante la cruenta Gran Guerra. La invasión japonesa en 1941 y la derrota de Francia ante Hitler en la previa hicieron tomar conciencia a los nacionalistas vietnamitas de la vulnerabilidad del dominio occidental en la región, idea que se fue alimentando del cercano ejemplo hindú. Al finalizar la contienda mundial, las guerrillas comunistas generaron un impulso independentista, que se acentuó con el triunfo de Mao Ze Dong en China para 1949.

En 1946 había comenzado un sangriento conflicto: la Guerra de Indochina entre las tropas coloniales francesas (apoyadas por EE. UU.) y las milicias comunistas del Viet Minh lideradas por Ho Chi Minh, con el famoso general Giap al mando, apoyados por China y la URSS. Las represalias de los legionarios franceses contra la población civil vietnamita fueron los primeros casos registrados de crímenes de guerra ocurridos bajo el concepto de conflicto asimétrico. 

La derrota francesa en la batalla de Dien Bien Phu precipitó el final de la contienda y el acuerdo de paz trajo como consecuencia la separación de Vietnam en dos países divididos en el paralelo 17. El norte comunista liderado por Ho Chi Minh, con capital en Hanoi, y la República de Vietnam en el sur, estado controlado por la dictadura de Diem (antiguo funcionario colonial francés) y apoyado por EE. UU. El acuerdo preveía una reunificación futura de Vietnam que no se produjo en esos términos. Por el contrario, al año siguiente estalló en el sur una guerra civil entre las milicias comunistas del Vietcong apoyadas por el norte, y el Ejército de la República de Vietnam (que contaba con apoyo militar estadounidense de armas y equipos, y la presencia de un número creciente de "asesores" militares). El incidente del Golfo de Tonkin, en 1964, provocó el involucramiento explícito de los norteamericanos en la guerra, con tropas regulares y el inicio de las campañas de bombardeo estratégico contra el norte y la ruta Ho Chi Minh (corredor selvático que llevaba armas y suministros al Vietcong, atravesando incluso territorio de Laos y Camboya). Después de la retirada francesa en 1955, Saigón se transformó en el epicentro de la influencia política y militar de los norteamericanos sobre el sur, cuyo símbolo era la fortificada embajada.

Además, fue el escenario de la inestabilidad política permanente de la República de Vietnam durante la guerra, debido a lo cual se registraron numerosas manifestaciones, atentados y distintos golpes de Estado.

En 1968, durante la operación conjunta del Vietcong y los norvietnamitas, conocida como la ofensiva del Tet, fue el territorio de combates encarnizados que incluso llegaron a las puertas de la legación estadounidense.

En esa época, la ciudad contaba con casi 3 millones de habitantes y era la mayor urbe vietnamita. 

A pesar de que finalmente el ERV (Ejército de la República de Vietnam) y los norteamericanos repelieron la ofensiva del Tet, el conflicto dio un giro inesperado, porque quedó clara la firmeza de las fuerzas comunistas para obtener a largo plazo el control del sur. La cobertura mediática negativa para la opinión pública y las filtraciones a la prensa de informes secretos lapidarios, sobre el probable rumbo del conflicto, hicieron crecer la impopularidad de la guerra en EE. UU. y el mundo occidental. La película The Post (2017), dirigida por S. Spielberg y protagonizada por Tom Hanks, recrea muy bien uno de esos episodios ocurrido a comienzos de los años 70. La nueva situación convenció al presidente Nixon (por consejo de Kissinger, secretario de Estado) de iniciar una desescalada de la intervención militar en Vietnam, con un retiro progresivo de las tropas desplegadas. Se llamó a esto la vietnamización de la guerra, e incluyó un acercamiento a la China de Mao y un viaje del jefe de la Casa Blanca a Pekín, durante las etapas finales de la Revolución Cultural. Después de idas y vueltas, en el manejo de la guerra, Nixon presionó con una operación de brutales bombardeos sobre el norte para lograr un acuerdo que permitiera una retirada más honrosa de su país del conflicto. En enero de 1973 se firmó en París el acuerdo de retirada norteamericana, que dejó solos a los del sur combatiendo en la guerra. A pesar del equipamiento que dejó EE. UU. al ejército de Vietnam y los años de entrenamiento con asesores, la endémica inestabilidad política y la corrupción difícil de erradicar provocaron el derrumbe de la resistencia ante el decidido ataque norvietnamita, que comenzó a fines de 1974, después de un tiempo de preparación, que incluyó algunos reveses inesperados previos.

Como ocurrió en 2021 en Afganistán, la resistencia del sur simplemente se desmoronó ante el avance de los comunistas. 

El 30 de abril de 1975 el FNL y el ejército de Vietnam del Norte entraron en Saigón, que capituló sin condiciones. En las horas previas los marines arriaron la bandera de las barras y estrellas, la cual se la llevó el último helicóptero Huey que despegó de la terraza de la fortificada embajada que quedó vacía, en su último viaje hacia los portaviones en el mar de la China. Hoy Saigón se llama ciudad Ho Chi Minh (aunque el antiguo nombre se utiliza popularmente) y Vietnam es un país unificado. 

Posee una prospera economía de mercado, con la férrea conducción del Partido Comunista, al estilo de los que siempre fueron sus vecinos mayores, los chinos. 

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