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ENCRUCIJADAS DEL SIGLO XX

Ciudades trágicas: el martirio de Varsovia en la II Guerra Mundial

Crédito: Gentileza

En las primeras horas del 1 de septiembre de 1939 se inició el blitzkrieg (guerra relámpago) alemán sobre Polonia que dio comienzo a la II Guerra Mundial.

La maquinaria de guerra de la Wehrmacht cruzó las fronteras de Polonia en forma incontenible, mostrando un nuevo tipo de ataque militar donde cobraron protagonismo las fuerzas de infantería mecanizadas, los tanques y la aviación. La reaparición de los temibles bombarderos Stuka, que aterrorizaron los cielos de España en su debut bélico, provocó pánico.

El conflicto arrancó en la frontera polaco-alemana y tuvo como excusa el corredor de la ciudad libre de Danzig, que le daba salida al mar Báltico a Polonia. El país del este recuperó su independencia luego del Tratado de Versalles en 1919. El corredor de la ciudad polaca (hoy es Gdansk) separaba el territorio alemán de la región de Prusia Oriental más al este, una zona que formó parte del II Reich y en la actualidad es el enclave ruso de Kaliningrado (antes en alemán era Konigsberg). 

Desde su ascensión al poder en 1933, liderando al partido nacionalsocialista alemán, Adolfo Hitler se lanzó a una frenética carrera por acelerar el rearme alemán y recuperar la mayor parte de los territorios perdidos en la Gran Guerra, donde hubiera mayoría de población étnica o parlante de Alemania, dando forma a la construcción del lebensraum (espacio vital).

Concretó primero la militarización de Renania en la frontera occidental y las anexiones de Austria y Checoslovaquia, merced a la criticada política de apaciguamiento que practicaron Gran Bretaña y Francia para con el nazismo.

A principios del 39, luego de contribuir en forma clave a la victoria de los sublevados nacionalistas en España, el canciller germano posó su mirada sobre Polonia. En un giro de la política internacional, más declarativo que traducido a hechos concretos, franceses y británicos anunciaron que defenderían a Polonia, en caso de agresión alemana.  El suceso clave que precipitó los acontecimientos fue la firma del Pacto de No Agresión entre Hitler y Stalin, que aseguró temporalmente al líder nazi la no intervención soviética en defensa de los polacos. 

Desde el comienzo de las hostilidades, el avance alemán fue arrollador, ante un ejército de Polonia inferior en número y con la mayor parte de su armamento obsoleto y la utilización de tácticas de combate anacrónicas. La Luftwaffe, a la par que apoyaba el avance terrestre, bombardeó a la población civil de las principales ciudades, iniciando el largo martirio de Varsovia, capital del país. Luego de un asedio de cuatro semanas, la ciudad capituló ante el cerco alemán por la falta de alimentos y suministros para la población, que sufrió más de 10.000 muertos. El 17 de septiembre, la URSS invadió la zona este de Polonia, cumpliendo con un implícito acuerdo secreto con los alemanes, para repartirse el territorio entre ambos Estados totalitarios. 

Durante la ocupación de la ciudad, la decisión más trascendente de los alemanes fue agrupar desde fines de 1940 a la numerosa población judía de la ciudad en un recinto cercado conocido como el gueto de Varsovia, que llegó a alcanzar una población de 400.000 habitantes hacinados en un espacio muy reducido y privados de todos sus bienes y propiedades. El recinto fue el mayor gueto de la Europa ocupada por los nazis. Para entender la historia del sufrimiento y trágico destino de los judíos de Varsovia es muy interesante la película El pianista (2002), dirigida por Román Polanski, con la actuación protagónica de Adrien Brody. 

Después de la invasión nazi a la Unión Soviética en junio de 1941, comenzó la deportación de los habitantes del gueto a los campos de la muerte de Treblinka y Auschwitz, con la excusa del traslado a lugares de trabajo forzado. A principios del 43, cuando se masificó la deportación y era vox populi el inicio de la Solución Final, se produjo el levantamiento del gueto de Varsovia en abril. 

Crédito: Gentileza

Las tropas SS reprimieron durante más de un mes la sublevación a sangre y fuego. Perecieron en la heroica gesta más de 15.000 personas, y el resto fue deportado a las cámaras de gas.

Muchos habitantes del reducto lograron escapar en la confusión de los combates y sobrevivieron con identidades falsas huyendo a otros barrios de la ciudad y zonas rurales. 

A mediados de 1944, el curso de la guerra había dado un vuelto total; Alemania retrocedía en todos los frentes y era inminente el asalto aliado al Muro del Atlántico de la costa francesa. 

En 1943 se descubrieron los cuerpos de 10.000 oficiales polacos asesinados y enterrados en los bosques de Katyn, en la región ocupada por los soviéticos en 1939. Este hecho dejó en claro al gobierno polaco del exilio en Londres, las intenciones de Stalin con el país, una vez que el avance del Ejército Rojo se tornó imparable y era cuestión de tiempo que ocuparan Varsovia, dificultando posteriormente el restablecimiento del gobierno anterior a la guerra. 

El desembarco en Normandía envalentonó a los polacos a reforzar con envíos clandestinos de armas al Ejército Polaco del Interior, de 50.000 hombres, que respondía al Gobierno de Londres. 

A fines de julio del 44 los soviéticos, tras un rápido avance, se encontraban en los suburbios de Varsovia. El primer día de agosto comenzó el alzamiento de la ciudad. Fue el mayor desafío militar que sufrieron los nazis en una capital europea bajo su ocupación durante la guerra. 

En algunas zonas, el avance cosechó algunos éxitos iniciales por el efecto sorpresa, pero la concentración de tropas alemanas y su mayor poder de fuego hicieron retroceder a los insurgentes a posiciones defensivas en pocos días. 

Los polacos esperaban con ansiedad el avance soviético sobre la ciudad para aliviar la presión alemana. Este nunca se produjo, los tanques T34 llegaron a las orillas del rio Vístula el 10 de septiembre y se detuvieron. Nunca se pudo probar, pero Stalin posiblemente esperó que los alemanes acabaran atrozmente con el alzamiento, en el mes de octubre.

En enero de 1945, los soviéticos liberaron finalmente a Varsovia, que sufrió una destrucción casi total durante la inútil y trágica gesta ciudadana. 

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